martes, 9 de marzo de 2010

Vorágine


Querida Magda:

Puede que ayer fuera el día más intenso de mi vida. ¿Datos? Veinte quilómetros andados a zancadas, doce largos de piscina nadados a revientacaldera -para mí, mucho- diez quilómetros pedaleados a tumba abierta. ¿Más? Una clase de lenguaje audiovisual improvisada, dos microespacios radiofónicos montados, una reunión interrupta, una hora de radio en directo, ocho alumnos -uno a uno- defiendiendo exámenes insalvables y, la actividad reina del día, la firma de mi divorcio.
Además, suma y sigue, una relación especial dañada, mínimamente restañada a golpe de moviestar, y, finalmente, una larga velada a contracorriente.

Este es el inhóspito escenario donde tengo que reflexionar sobre la trascendencia de esa firma. Hace veintisiete años, creo, traje y corbata, camisa a juego, pelo recién cortado, zapatos nuevos, firmé, junto a quien me ha acompañado casi toda mi existencia el documento contrario: fue una fiesta. Ayer, solo, corriendo tras un abogado con prisas, un funcionario malencarado y displicente me leyó con tono de contestador automático un texto donde me preguntaba si estaba coaccionado. Lo rubriqué con firma de recibos y solicitudes de aula: un trazo espasmódico, cómo si el papel quemara, que se cierra sobre si mismo protegiendo una inicial apenas definida.

No se donde meter en la agenda el tiempo de asimilación, el de la recomposición del mobiliario mental. Simultaneando tareas, aprovecho el momento de escribirte para tratar de encajar las piezas y contemplar el conjunto, aunque aún tengo poca distancia: solo veo brochazos donde quizás otros observen un sugerente cuadro impresionista. Magda, mi vida vista desde fuera parece interesante, pero un poco de rutina, de cotidianeidad, no me vendría mal. De momento dejaré fluir los acontecimientos y las emociones, en algún momento llegará el remanso. El día de hoy debe ser más tranquilo, una secuela descafeinada del de ayer. Una resaca más que ligera no permite otra, el bullicio interior tampoco.

Besos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario