Querida Magda:
Hoy he firmado, junto a mi ya exmujer, el acuerdo de divorcio. Nada dramático, ni lacrimógeno, ni emotivo, ni trascendente, ni ceremonioso. Todo tranquilo, incluso algo frívolo. Pero me ha quedado un regusto a desilusión y algo, no mucho, de resentimiento, no se si porque no tengo más o porque el despecho es profundo y no aflora aún.
Me apena haber descubierto que el amor no es para siempre y que la fidelidad y el compromiso no existen, es como lo de "los reyes son los padres" en la etapa adulta. Y sin embargo, yo se que existen, conozco ejemplos de parejas enamoradas durante toda la vida, aunque quizás sean las menos. No he sido correspondido. No he dado con una mujer con los mismos valores que yo. Soy un hombre de palabra, al menos lo he sido hasta ahora, y muchas veces he tenido que sacar el cariño de debajo de las piedras del erial que ha sido la relación en los tiempo duros. Al menos me ha quedado la capacidad, congelada ahora, de generar amor y de aguantar -me he dado cuenta de que aguanto tela- esperando tiempos mejores, o a la calma entre tormentas.
En el mejor de los casos, puede que este sea el fin de los tiempos revueltos y llege una suerte de primavera tardía. A ver como se comporta mi alergia.
Que descanses, Magda. Tapate por la noche, ten cuidado con el fresco.
Hoy he firmado, junto a mi ya exmujer, el acuerdo de divorcio. Nada dramático, ni lacrimógeno, ni emotivo, ni trascendente, ni ceremonioso. Todo tranquilo, incluso algo frívolo. Pero me ha quedado un regusto a desilusión y algo, no mucho, de resentimiento, no se si porque no tengo más o porque el despecho es profundo y no aflora aún.
Me apena haber descubierto que el amor no es para siempre y que la fidelidad y el compromiso no existen, es como lo de "los reyes son los padres" en la etapa adulta. Y sin embargo, yo se que existen, conozco ejemplos de parejas enamoradas durante toda la vida, aunque quizás sean las menos. No he sido correspondido. No he dado con una mujer con los mismos valores que yo. Soy un hombre de palabra, al menos lo he sido hasta ahora, y muchas veces he tenido que sacar el cariño de debajo de las piedras del erial que ha sido la relación en los tiempo duros. Al menos me ha quedado la capacidad, congelada ahora, de generar amor y de aguantar -me he dado cuenta de que aguanto tela- esperando tiempos mejores, o a la calma entre tormentas.
En el mejor de los casos, puede que este sea el fin de los tiempos revueltos y llege una suerte de primavera tardía. A ver como se comporta mi alergia.
Que descanses, Magda. Tapate por la noche, ten cuidado con el fresco.
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