domingo, 7 de febrero de 2010

Mujer diluida en la consciencia

Querida Marga:

El problema de tu inconsistencia material es que a veces te diluyes en la consciencia y paso semanas y meses, casi cuatro ya, sin recordarte. Señal de que, como esclava que eres de mis inquietudes, te demando menos porque vivo ahora más atemperado de ánimo. Además, compites con el teléfono que le añade la textura del timbre y la calidez de los tonos al mensaje. El texto escrito permite insinuar, inducir, matizar, aclarar y todo eso pero la voz, con su,multitud de registros, transporta las palabras hasta lo más hondo. Por eso, quizás, la poesía se siente más cuando se declama que cuando se lee. Pugnas también contra las otras destinatarias de mis cartes, personas con carnet de identidad, aunque también con más defectos, mejor dicho, con defectos, que tu no tienes más que los obligados en toda mujer, que no ta hacen menos atractiva.¿Cuales son?¿Quieres acusarme de machista?¡adivinalos tú!

Solo comentarte que vivo con la tranquila incertidumbre de no saber muy bien que va a pasar en los próximos tiempos, pero sin importarme demasiado, Y también, intentando trabajar al ritmo en que lo hago bien. Si un día no termino algo, lo haré el próximo y si ni siquiera lo empiezo, queda tambìen pendiente. Y las prioridades son vagas y cambiantes, tampoco es cuestión de que la agenda limite excesivamente el día a día. Aunque claro, hay compromisos que hay que cumplir, y se cumplen.

El amor, orillado. Apenas avento los rescoldos y lo nuevo que pudiera venir, cada vez más prevenido. Eso sí, el cariño de alguna gente lo cultivo con delicadeza, que es oxígeno para el ánimo. Recibo todo lo que me dan y doy todo el que puedo.
Y por último, comentarte que mañana empiezo el segundo cuatrimestre. Nuevo trabajo, en general interesante. Y la tesis, medio olvidada. Habrá que empujar otra vez.
Hasta pronto.
Cándido

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