Querida Magda:
Te dedico un momento, antes de iniciar una necesaria y portergada inmersión en el estudio de la metodología de la investigación. Hace dos horas que busco entre mis libros un texto práctico y sintético de esa materia y, por más que he procedido meticulosamente a repasar todos los títulos de mi escasa biblioteda provisional, no lo he encontrado. Digerir esa pequeña frustración me ha desalentado un poco y tiro de teclado para animarme. Lo malo de esas tareas donde no hay un apremio inminente es que se van eludiendo en pos de quehaceres más perentorios y al final solo se acometen cuando el tiempo acucia. Y la tesis ya empieza a se prioritario.
He releido el texto, poema incluido, de mi última misiva y me avergüenzo de que sea tan malo, sobre todo el mazacote de ripios que se parecen a la lírica lo que el cardo borriquero a la magnolia. Sabrás, como siempre, ser indulgente con mis delirios poéticos, otros tienen cosas peores y también los perdona Díos, o se olvida de ellos y los deja que vivan su vida. Es mejor esto que no que los tenga siempre presentes y les mande una prueba de amor como a los de Haití, que se los ha arrebatado a sus familiares para tenerlos en el Cielo. Igual Dios tiene debidamente organizados a sus acogidos y ha puesto a las muchachas púberes en un lugar privilegiado, cerca de donde Él tiene sus aposentos, y va visitarlas cuando el Paraiso está en silencio. Los viejos tienen su manías y Dios tiene muchísimos años.
Estoy algo triste por la finiquitación formal de mi matrimonio. No es que sea desgarrador a estas alturas pero un puntito de melancolía sí que aflora de vez en cuando. A favor dos cosas: saber que es cuestión de tiempo; ser plenamente conciente de que toda esta congojilla se irá atenuando poco a poco. Y la segunda, que voy descubriendo un universo humano al que antes no llegaba, y en algún caso con intensidad. A tí Magda te lo puedo decir, hay confianza: tambien estoy viviendo momentos gratos, y no hace falta que te de más detalles, imagínate lo que quieras.
Bueno, joven, hago una llamadita y me pongo a la tarea.
Besos y abrazos.
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