sábado, 13 de febrero de 2010

Por tres bragas, regalamos un libro.


Querida Magda:

Mezclar literatura y sexo siempre dio buen resultado y en está epoca de pertinaz crisis -que no sequía- el pequeño empresario recurre a todo para estimular el consumo, y entre otras cosas al coctel literario-erótico: ¡Imaginación al poder.... económico!

No he tenido la fortuna de pasar por el tenderete de ese avispado comerciante que apunta tan buenas maneras ¡tiembla, Amancio Ortega, Zara va a ser un quioko de chuches comparado con este! pero posiblemente me proveiera de dos o tres libros. Las prendas bien las podría usar como separadores de páginas, cuestión de surtido en colores, o como sucedaneo de papel. Para prosa no servirán gran cosa, si acaso un microrelato, pues ya pasaron los tiempos en que en que se podrían escribir los episodios nacionales sobre aquellas bragas decentes, de cuello alto y respeto a la honra. Pero para un versito apropiado, hasta el tanguita menos sugerente y más explícito sería útil.

Vello ensortijado, escondido y perfumado que sumiso se enreda en la yemas de mis dedos
recortado con esmero al estilo brasileiro en la entrepierna,
que coronas majestuoso la puerta de los cielos
Intercede por mí ante la hendidura externa.
Que mis zalamerías superen su recelo
y den mis pulpejos ansia eterna
tocando el botón de terciopelo
sea tu cuerpo una galerna
y tus brazos un revuelo
jalando mancuerna,
profundo anhelo,
ilusión materna.
Y en el suelo
se alterna
el agujero
la cuerna:
el pozuelo
la caverna,
Y ya veo
en un
tan
ga
es
cri
to
es
te
poe
ma.

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